NO SOLO SON LAS MACROGRANJAS.

Tenemos una sociedad que es más compleja que las parcelas en las que la dividimos. Las macro granjas no están aisladas del resto de esferas en las que se mueve la sociedad.

Las macro granjas tienen vinculación con el tipo de sociedad que cada uno pretende, tienen que ver con la economía, con los derechos, la ecología, los salarios, la pobreza, las condiciones laborales, la España vaciada, con el tipo de riqueza por el que se apuesta, por la agricultura y ganadería que se pretende…

Todo lo anterior, visto como parcelas sueltas de la sociedad y sin vincularlas unas a otras, da como resultado respuestas parciales, escasas y, en muchos casos, contradictorias. Es como en el juego de las sillas, cuando el que está de pie coge la silla, otro de los participantes se queda sin ella. 

La conjunción de salarios bajos y macro granjas da como resultado una carne más barata, con un acceso a su consumo más asequible a los salarios muy bajos, o a la clase obrera en paro y con precariedad.

La carne producida en macro granjas desplaza a la ganadería extensiva y a las granjas tradicionales. Provoca más desempleo, provoca la caída del precio que se paga por la leche, hundiendo a muchas y muchos ganaderos, que vivían de su trabajo con el ganado vacuno.

Todo lo anterior, no solo se da con el sistema de macro granjas, se da con el resto de la agricultura y de otros sectores, donde un pequeño grupo de intereses económicos dominan cada día la producción de los bienes.

Siguiendo con el ejemplo de las macro granjas, ya que podrían ser otros sectores de la sociedad, necesitan espacios donde se haya despoblado, (la España vaciada) no es necesaria mucha mano de obra, mucho menos que la que necesita la ganadería extensiva, lo cual lleva a vaciar más esos territorios, a empobrecerlos.

El hacinamiento de los animales, las malas condiciones del habitáculo, producen más enfermedades. Para combatir las enfermedades son necesarios muchos medicamentos, aparte de una alimentación que produzcan animales de diseño, que potencien las partes de su cuerpo que más se venden y que tienen más valor en el mercado de consumo.

El exceso de excrementos, sólidos y líquidos (en los cerdos, los purines), concentrados en un espacio territorial, lleva a la contaminación del suelo, de los acuíferos…, además con muchos desechos de antibióticos… todo ello terminando en los órganos humanos, mediante la digestión de esas carnes, de los productos agrícolas que se consumen, o el agua que se bebe.

Una sociedad empobrecida, económica y moralmente, aplaudirá poder comer carne, aunque sea de mala calidad.

Bueno, hasta aquí vemos la interrelación de muchos aspectos. Se podría pensar que la solución es tener unos mejores salarios, con lo que personalmente estoy de acuerdo, pero mejores salarios ¿con que precios de los productos de consumo? Los precios los imponen los que tienen poder económico en esta sociedad, los que, en principio, se niegan a mejorar los salarios de la clase trabajadora, los que acaparan riquezas con este sistema injusto.

Por otra parte, el poder adquisitivo lo disminuyen con las privatizaciones que siempre pretenden, en definitiva, sin un reparto más equitativo de la riqueza, se puede mejorar un aspecto de la sociedad en detrimento de otro, con lo cual estamos en la mismas.

¿Otro tipo de consumo es posible? Sí, para ello es necesario otro tipo de reparto de los bienes que se producen, no solo otro tipo de producción, que por supuesto.

Hoy, al igual que en otros tiempos, hay una lucha de clases, unos la quieren esconder, ya que la están ganando y no quieren perder sus privilegios y egoísmos, otros, no quieren abrir los ojos y ver lo que pasa.

Hoy, como antes, la contradicción principal es el capital-trabajo. Luego, de ahí cuelgan otras muchas contradicciones de la sociedad, monarquía-república, ecología-destrucción del medio ambiente… Pero sin resolver la contradicción principal, el resto son parches, que, por supuesto, no hay que despreciar, pero siguiendo el símil del juego de la silla, si en un hueco ponemos el parche, en otro se agranda el agujero.

En una sociedad, donde el diez por ciento de sus miembros posee el noventa por ciento de los bienes y no solo se pretende conservar ese desequilibrio, por el contrario, la lucha la mantienen para ahondar más esa brecha. O la lucha por cosas concretas la vemos desde una globalidad, o no llegaremos a nada.

Siempre, pero hoy mucho más, o se hacen propuestas globales, aunque las luchas sean parciales, pero sin perder la visión global de sociedad que queremos, o no seremos capaces de avanzar.

La ecología, si no tiene en cuenta las desigualdades sociales, no construirá nunca un mundo más limpio y sostenible. Si la lucha por un reparto más equitativo de la riqueza, no tiene en cuenta la lucha por el medio ambiente, la ecología, no podrá dar pasos a una sociedad más justa y humana. Si solo miramos en nuestro ombligo, buscando una igualdad solo en la parte del mundo en que vivimos, olvidándonos de la otra parte que está peor, no llegaremos a la realización de un mundo mejor.

Si en la lucha por la sanidad, solo participan quienes están enfermos en ese momento y los sanitarios y el resto no se siente identificado con ello y lo mismo pasa con la enseñanza …, entonces estaremos divididos, se parcelan las luchas, haremos imposible las soluciones necesarias.

Cada día, es más necesario plantearse, qué sociedad queremos, desde una globalidad, la izquierda, necesita construir un mensaje concreto de sociedad. Para ello, es muy necesario el dialogo, el debate y llegar a conclusiones que unan y den paso a perseguir su realización, sin renunciar nadie a su propuesta, que posiblemente sea más avanzada que la del consenso, pero sin renunciar a seguir las ideas propias, avanzar en lo que desde la unión se pone como objetivo. Eso abre las puertas de poder continuar con el proyecto propio, pues los avances siempre llevan a formarse metas posteriores más ambiciosas.

Para ello, sería necesario mucho diálogo, mucho consenso, no renunciar nadie a sus ideales, aunque, en cada momento, los del consenso se queden un poco cortos, pero es mejor avanzar que estar estáticos, o en el peor de los casos retroceder, avanzar, aunque sea escaso el avance, es infinitamente mayor que retroceder. El vaso medio lleno se puede llenar, el medio vacío se queda sin agua.

Todo lo anterior lleva mucho trabajo: diálogo, consenso, pedagogía, participación interna, participación entre diferentes, pero, sobre todo, mucha calle y mucho centro de trabajo, potenciar la participación, no solo de los dirigentes, de toda la organización, cada uno en la suya y, sobre todo, la incorporación de más hombres y mujeres al proyecto. Cada cual, desde su espacio organizativo, cada organización desde su espacio interno y sin olvidar el externo. Con el objetivo de aglutinar voluntades, no de expulsarlas. 

¡Es posible otra sociedad! Un mundo más limpio, más justo, más saludable, en definitiva, un mundo que vaya mejorando día tras día.

Lo deprisa que se pueda, pero, despacio que llevo prisa, que lo que quiero es llegar.

Julio Ugena Carrasco

Publicado por PInTAGORrAS

Nací en Yuncos en 1952, ciudadano del mundo. Bandera, la blanca, la de la paz; amante de la justicia y la igualdad. La escuela, solo hasta los doce años, nada más. Acceso a la universidad y carrera, en el aula de estudio, mi casa. Noches, sábados, domingos y festivos. Licenciado en Derecho por la UNED. Trabajador en el sector de la madera, sindicalista ya jubilado. Me gusta escribir lo que veo, lo que siento, con lo cual me gusta la escritura crítica y de compromiso.

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