SEÑOR, SEÑOR.

No sé si era el último día del año 1 antes de Cristo o era el primer día del año 1 de nuestra era. No lo sé, las dos cosas podrían ser.

Eran las doce de la noche, un minuto antes era antes de Cristo, un minuto después había nacido nuestra nueva era.

Esa noche, en el castillo de Herodes, los allí asistentes comieron hasta reventar. Sobró comida, tanta como para dar de comer a toda esa parte de la ciudad que pasaba hambre.

Sobró comida, no se repartió, carros enteros se llevaron a los basureros, estos bien guardados por soldados bien armados, no sea que vinieran los desgraciados hambrientos y se lo repartieran.

Algún lameculos, palmero, pelota… buscando que Herodes le colmara con bienes y puestos de honor en la corte, le dijo al oído: —Ten cuidado, que ha llegado un mesías; viene a cambiar las cosas; hablará de justicia e igualdad. En sus sermones o discursos, dirá que será más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico llegue al reino de los cielos… —entrando en cólera, Herodes, mandó matar a todos los recién nacidos. Una vez dictada esa sentencia de muerte, siguieron comiendo y celebrando tan suculento banquete.

Esa noche, hubo celebraciones, donde la cena abundaba y sobraba, tanto en el palacio de Herodes, como en algún que otro lugar.  No sé si hoy es esa cena la que se celebra, o es el nacimiento de Jesús.

Hoy, mucha gente tiene que tomar bicarbonato, después de tanto alimento suculento. No todas y todos, muchos cenarán lo mismo que María y José, esa noche. Hoy en el siglo XXI de nuestra era, habrá niños y niñas que no nacerán en un pesebre, lo harán entre cartones; en una patera; bajo el cielo frío de los campos de refugiados; a la intemperie o bajo un plástico, sujetado con unos pobres palos; al lado de las alambradas de los países “respetuosos de los Derechos Humanos”.

Mientras en el palacio de Herodes, seguía la fiesta y el desenfreno, derrochando comida y vino, en un humilde establo, con un no menos humilde pesebre, nacía el que treinta y tres años después sería crucificado.

Hoy, algunas y algunos de los que celebran el nacimiento de Jesús, por supuesto no todos, la mayoría no es tan torticera, no sé lo que pensarían, en caso de que Jesús bajara a la tierra, y predicara el mensaje que dicen que llevó durante su vida terrenal.

¿Qué pasaría? si volviera a decir “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, no acumuléis riquezas, mi reino no es de este mundo. Dejar de inmatricular bienes que no son vuestros. Ya que os gusta acumular riquezas, pagad, por lo menos, el IBI. Pues a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”.

¿Qué pasaría? si a quienes nombran en vano a Dios, hoy Jesús les recriminara por meterse con los “menas”, por rechazar a los migrantes, bueno no a todos, solo les molestan los migrantes pobres; por rechazar que haya una pequeña parte de justicia social, llamándola de forma despectiva “paguitas”, por rechazar la subida del Salario Mínimo Interprofesional…

No quiero ni pensarlo, en el palacio del nuevo Herodes, se estaría sentenciando a Jesús de nuevo a la cruz.

Después, unos años más adelante, se volvería a celebrar con honores la vida de Jesús.

Julio Ugena Carrasco 20-12-2021

Publicado por PInTAGORrAS

Nací en Yuncos en 1952, ciudadano del mundo. Bandera, la blanca, la de la paz; amante de la justicia y la igualdad. La escuela, solo hasta los doce años, nada más. Acceso a la universidad y carrera, en el aula de estudio, mi casa. Noches, sábados, domingos y festivos. Licenciado en Derecho por la UNED. Trabajador en el sector de la madera, sindicalista ya jubilado. Me gusta escribir lo que veo, lo que siento, con lo cual me gusta la escritura crítica y de compromiso.

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